Hay caries que podemos detectar fácilmente al mirarnos al espejo y otras que pueden avanzar durante meses sin que sepamos que están ahí. Es el caso de la caries interdental, una lesión que aparece en el espacio entre dos dientes y que, precisamente por encontrarse en una zona de difícil acceso y poca visibilidad, puede pasar desapercibida durante bastante tiempo.
Quizá alguna vez te hayas preguntado: “Si me cepillo los dientes todos los días, ¿cómo puedo tener una caries?”. La respuesta puede estar en un lugar que el cepillo no consigue limpiar completamente: los espacios entre los dientes.
La caries interdental no significa necesariamente que exista una mala higiene. Puede aparecer incluso en personas que se cepillan correctamente, especialmente cuando la limpieza interdental no forma parte de la rutina diaria. Y es muchísimomás frecuente y problemática en personas con apiñamiento dental.
Y aquí está una de las claves: cuidar la boca no consiste únicamente en limpiar lo que vemos.
¿Qué es exactamente una caries interdental?
La caries interdental es aquella que se desarrolla en las superficies laterales de los dientes o puntos de contacto, justo en la zona donde una pieza dental contacta con otra.
Es un área especialmente susceptible a la acumulación de placa bacteriana y restos de alimentos. Cuando determinadas bacterias presentes en nuestra boca utilizan los azúcares de la alimentación, generan ácidos que pueden atacar progresivamente el esmalte dental. Además, no solemos insistir mucho por esa zona al estar también la “papila”, esa encía entre dientes que es sensible a los cepillados.
El proceso comienza normalmente de forma silenciosa. Primero puede producirse una pérdida de minerales del esmalte y, si las condiciones se mantienen, la lesión puede avanzar hacia capas más profundas del diente.
El problema es que todo esto puede ocurrir sin que podamos verlo.
Por eso, una caries interdental puede evolucionar sin provocar inicialmente dolor ni molestias evidentes.
¿Por qué puede pasar desapercibida?
La localización es uno de los principales motivos.
Cuando nos miramos los dientes frente al espejo podemos observar bastante bien sus caras externas, pero resulta prácticamente imposible comprobar qué está ocurriendo entre dos piezas dentales.
Además, el hecho de no sentir dolor puede darnos una falsa sensación de seguridad.
Una caries interdental puede ser pequeña y no producir ningún síntoma. En otras ocasiones, las primeras señales aparecen al consumir alimentos fríos o dulces, al masticar o incluso al utilizar el hilo dental.
Por eso, no debemos utilizar el dolor como único indicador de que nuestros dientes están sanos.
Las revisiones odontológicas permiten detectar alteraciones que no somos capaces de identificar en casa y, cuando es necesario, determinadas pruebas radiográficas pueden ayudar a localizar lesiones ocultas.
El cepillo no llega a todas partes
Cepillarse los dientes al menos dos veces al día es fundamental para mantener una buena salud bucodental. Pero hay algo que debemos tener claro: el cepillo no puede limpiar perfectamente todas las superficies de los dientes.
Las cerdas realizan un excelente trabajo en muchas zonas, pero tienen dificultades para acceder a los espacios interdentales, especialmente cuando los dientes están muy juntos.
Por eso, prevenir la caries interdental requiere incorporar a nuestra rutina algún sistema de limpieza entre los dientes.
El hilo dental puede ser adecuado cuando los espacios son estrechos. En otras personas pueden resultar más eficaces los cepillos interdentales. Incluso el irrigador es una herramienta magnífica para llegar a todas partes.
No existe una única herramienta perfecta para todo el mundo. La anatomía de cada boca, el tamaño de los espacios, la presencia de ortodoncia, implantes o determinadas restauraciones pueden hacer que una opción sea más recomendable que otra.
La clave no está en utilizar más productos, sino en utilizar el adecuado y hacerlo correctamente.
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¿Qué señales pueden alertarnos?
Una caries interdental puede permanecer completamente asintomática, pero existen algunas señales que deberían hacernos prestar atención:
- Cambios de coloración o aparición de una sombra entre los dientes.
- Dolor localizado al masticar.
- Mal sabor o molestias recurrentes en una zona concreta.
- Molestias al pasar el hilo dental.
- Sensación de que la comida se queda atrapada siempre entre los mismos dientes.
- Sensibilidad al frío o a los alimentos dulces.
Estos síntomas no significan necesariamente que exista una caries. Pueden tener otros orígenes. Sin embargo, sí son motivos suficientes para consultar con la clínica.
Especialmente importante es prestar atención cuando una molestia se repite siempre en el mismo punto.
¿Cómo se diagnostica?
Detectar una caries interdental puede ser más complicado que diagnosticar una caries situada en una superficie visible.
Durante la revisión, realizaremos una exploración de los dientes y las encías y valoraremos el estado de las zonas de contacto.
En determinados casos puede ser necesario recurrir a radiografías ante cualquier sospecha y de rutina, con los años, según qué pacientes para observar aquello que queda oculto entre los dientes.
Esto explica por qué las revisiones periódicas son tan importantes. No se trata únicamente de acudir al dentista cuando algo duele, sino de detectar posibles problemas cuando todavía son pequeños.
Caries interdental: ¿cómo se trata?
El tratamiento de una caries interdental dependerá fundamentalmente de su profundidad y de la cantidad de tejido dental afectado.
En clínica Dr. Calvo, tu clínica dental en Sevilla, cuando la lesión se encuentra en una fase muy inicial, valoramos medidas preventivas y remineralizantes destinadas a detener o controlar su progresión.
Si ya existe una cavidad, será necesario eliminar el tejido afectado y restaurar el diente mediante una reconstrucción con resinas..
Cuando la lesión alcanza zonas más profundas, el tratamiento puede ser más complejo. Incluso necesitar restauraciones cerámicas para garantizar la futura integridad del diente.
Por eso, detectar una caries interdental cuanto antes siempre juega a nuestro favor. Una lesión pequeña suele permitir un tratamiento más conservador que una caries que ha permanecido sin tratar durante meses.
Prevenirla empieza entre los dientes
La mejor estrategia frente a la caries interdental es evitar que aparezca.
Para ello, conviene prestar atención a varios aspectos:
- Cepillado adecuado. Dos veces al día como mínimo, utilizando una técnica correcta y una pasta dental fluorada.
- Higiene interdental. Hilo dental o cepillos interdentales, dependiendo de las características de cada boca.
- Control del azúcar. No solo importa la cantidad que consumimos. También es importante la frecuencia con la que nuestros dientes están expuestos a alimentos y bebidas azucaradas.
- Revisiones odontológicas. Permiten detectar lesiones tempranas y comprobar si nuestra higiene está siendo realmente eficaz.
Además, no todas las personas tienen el mismo riesgo. El apiñamiento dental, determinados tratamientos de ortodoncia, algunas restauraciones o una anatomía con espacios muy reducidos pueden dificultar la higiene.
En estos casos, en nuestra clínica enseñamos cómo adaptar nuestra rutina.
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Una caries pequeña también merece atención
A veces pensamos que una pequeña caries no es importante porque no duele. Sin embargo, el dolor no determina por sí solo la gravedad de una lesión.
Una caries interdental puede comenzar siendo muy pequeña y avanzar progresivamente hacia el interior del diente.
Esperar a que duela puede significar que la lesión ya ha alcanzado una fase en la que el tratamiento resulta más complejo.
Por eso, la prevención y el diagnóstico precoz son dos de las mejores herramientas que tenemos para conservar nuestros dientes naturales durante más tiempo.
¿Cuándo deberías acudir al dentista?
Si notas sensibilidad persistente, dolor, molestias al masticar o cambios en una zona concreta de la boca, lo recomendable es solicitar una valoración.
Pero incluso cuando todo parece estar bien, las revisiones periódicas siguen siendo importantes.
Una caries interdental puede no dar ninguna señal hasta que ha progresado considerablemente. Una revisión permite buscar precisamente aquello que nosotros no podemos ver.
Y esa es, en realidad, una de las grandes ventajas de la odontología preventiva: no esperar a que un problema se haga evidente para empezar a solucionarlo.
Resumen
La caries interdental puede ser difícil de ver, pero no es difícil de prevenir si incorporamos unos buenos hábitos a nuestra rutina.
Desde clínica Dr. Calvo, tu clínica dental en Sevilla, recordamos que cepillarse correctamente, limpiar entre los dientes, controlar el consumo de azúcar y acudir a las revisiones recomendadas forman un equipo mucho más eficaz que esperar a que aparezca el dolor.
Nuestros dientes están juntos, pero nuestra higiene también debe llegar a cada uno de esos pequeños espacios.
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